12 sept 2011



Contemplar tu sonrisa como si esa ves fuese la última en la que podre gozar de ella, y sonreír al mismo compás que esa misma melodía espeluznante que suena de fondo, que tan bien describe esta situación... la que aparece en los momentos justos y exactos, pura coincidencia ¿destino...? eh, pero sobre todo esbozar una sonrisa al mismo son que tu, créeme, es lo mejor. Hablando de creer..., creerme ese momento y quedarme dormida con el dulce sonido de algo superficialmente normal y cotidiano, pero convertido en eso tan terriblemente increíble que no es del aire, es tuyo, y en esos momento también es mío, quizás. Compartir esos pequeños momentos en una tarde lluviosa y yo empapada... aunque ya no sé si por la fuerza del agua impulsada desde ahí arriba o por tu emoción, la que ya viene siendo también la mía desde hace unos meses. Compartir los detalles, vaya, lo único que podemos compartir, como si se tratara solo de un juego de niños, sin saberlo tú, solo yo, solo yo... Nadie más haciendo que la gente se pregunte el 'por que', el porqué de mi sonrisa, o de mi llanto... que solo lo puedan entender unos pocos que sepan leer tu mirada, es decir, el aire, el destino, lo que no lleva, nos impulsa, las fuerzas que nos proporcionan el aliento, nos subministra el aire, quizá el misterio... eso que esta por encima de todos nosotros. 

Me gusta mezclarme con lo que leo en tu mirar. Me encanta rebozarme en recuerdos, en fotos, en momentos. Y saber que, pese la distancia, ahí estaré, a miles de kilómetros. Sufriendo contigo, ganando contigo, sonriendo junto a ti, perdiendo sin quererlo, sintiéndome sin apenas sentir nada, sintiéndome feliz sin darme cuenta, sintiéndome rara sin reconocerlo, rara porque tú te embriagas de lo más extraño de este mundo, lo que te ronda por la cabeza, yo lo sé, es algo inexplicable ¿verdad?. Ya ni te cuento de lo mio... Já. Distinto aire, mar, tierra, sombra... de por medio. Aunque por encima de todo, dos sonrisas coexistiendo, aprendieron de la vida.